Octavio Marulanda Morales

OCTAVIO MARULANDA MORALES

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El juego de ni�os en la cultura

Luis �ngel Mu�oz Z��iga
Diario Occidente

Investigaciones recientes sobre la cultura colombiana valoran al juego de los ni�os como un importante eje tem�tico del sistema educativo y como factor decisivo para el desarrollo de la cultura popular. El �Compendio General del Folklore Colombiano� de Guillermo Abad�a Morales, por ejemplo, hace un inventario diagn�stico sobre los juegos infantiles locales, regionales y de las comunidades afro-colombianas e ind�genas que pueblan las cinco regiones naturales del  territorio colombiano.

�lvaro Gonzalo Manotas en �Din�mica Social y Juego en Colombia�, investiga los juegos que por tradici�n oral se arraigan culturalmente y caracterizan a varios grupos poblacionales en su relaci�n con los m�ltiples ambientes. Por su parte, Efra�n Alzate en �El juego feliz y otros poemas infantiles�, se�ala la importancia l�dica de la poes�a para los procesos de aprendizaje de los ni�os en los primeros a�os de escuela.

Conciencia placentera
Son tan fundamentales los juegos que practican los ni�os en determinadas regiones culturales del territorio, que el maestro Octavio Marulanda Morales, destacado investigador de la m�sica y el folclor colombiano, en �Las Rondas y los Juegos Infantiles�,  afirma que �La construcci�n del pa�s del futuro ha de iniciarse creando en los ni�os una conciencia placentera de los valores propios, basada en la identificaci�n  pr�ctica y real de sus anhelos y vivencias con el patrimonio cultural que los rodea�.  

Esos estudios sobre la importancia sociocultural y cognitiva del juego, han permitido la formulaci�n de propuestas l�dico pedag�gicas en los proyectos educativos institucionales para el desarrollo de competencias en la construcci�n de los saberes, en el desarrollo de habilidades creativas art�sticas y en los procesos de socializaci�n desde los primero a�os de infancia.    

Las citadas investigaciones han probado que los aprendizajes de los seres humanos difieren en cada una de las etapas de la vida, porque mientras en los ni�os nunca est�n separadas la necesidad de conocimientos y el juego, este como acto placentero, los adultos van a las bibliotecas con meros prop�sitos de investigaci�n.

Juegos ancestrales
Los juegos en la humanidad son anteriores a las expresiones art�sticas y socioculturales de los pueblos, hasta el punto que abonaron el terreno para el surgimiento cultural de las famosas civilizaciones. Las grandes expresiones de la cultura se iniciaron como juegos y luego se transformaron en realidades productivas laborales con significado literario, coreograf�as folcl�ricas, reglas deportivas y normas sociales.

Octavio Marulanda Morales, al respecto, afirma en la obra citada que �las representaciones gr�ficas de la prehistoria  en las cuevas de Lascaux y Altamira muestran dibujos sobre las actividades l�dicas de los antepasados, igual que en los yacimientos arqueol�gicos de Asia, �frica y Am�rica, al lado de las herramientas se han hallado objetos con que jugaban los primitivos�.
 
Sacrificio de lo l�dico  
La escuela, por tradici�n, ha institucionalizado un espacio de tiempo denominado  recreo y que es la �nica oportunidad que tienen los ni�os para jugar. Es decir que ha antepuesto el desarrollo de lo intelectual a la afectividad y la sensibilidad, porque dentro del campo pedag�gico se ha puesto excesivo �nfasis a su misi�n de desarrollar en los ni�os el sentido est�tico, la motricidad y la inteligencia a costa de sacrificar la l�dica.

El disfrute que experimentan los ni�os cuando observan los dibujos que ilustran los contenidos de los libros a que tienen acceso en las bibliotecas, puede equipararse al que sienten al jugar con sus amiguitos creando imaginarios tras valerse de los objetos materiales mediante los cuales abren sus puertas a la fantas�a. Algo semejante sucede con el dibujo, ese gran olvidado que participa con creces de estos valores. El dibujo es para el ni�o un juego en primer lugar, y disfruta con �l como cuando juega con sus coches o sus mu�ecos. 

 

http://www.diariooccidente.com.co/publicaciones.php?id=28321&nexuraSID=77c53eff19210d60c58c925b6845c442

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