Octavio Marulanda Morales

OCTAVIO MARULANDA MORALES

Octavio Marulanda Morales
 
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"Ojal� nos volvamos a reunir dentro de doce meses..."    un mandato divino

 

EL FESTIVALITO RUITOQUE�O � SU HISTORIA

EL FESTIVALITO RUITOQUE�O. COMO NACI�
A ra�z de la primera selecci�n regional de Funm�sica para escoger los representantes al Concurso Mono N��ez, los amigos del dueto Germ�n y Gustavo (quienes ya ten�an un prestigio en la ciudad como quiera que ya habian grabado un disco de larga duraci�n) estimaron que ellos ser�an seleccionados. Lamentablemente para ellos y para fortuna del Festivalito, no sucedi� as�: fueron eliminados y, por consiguiente, su estado de �nimo personal y art�stico qued� por el suelo.

Un amigo entonces coment� en broma y en serio: �Vamos a desagraviarlos con una tertulia musical, a modo de otro concurso, en mi finca�. Otro dijo: �Yo pongo tres camuros�. Y el �ltimo: �Ya que existe el Festival Mono N��ez, pues hagamos �El Festivalito del Churco Rey�, en celebraci�n del cumplea�os de Manuel Enrique Rey Sanmiguel, uno de los amigos que conformaba el Comit� Regional de Funm�sica y quiz�s, el �nico santandereano que hab�a asistido a varias versiones del Mono N��ez.

Dicho y hecho, se efect�o la reuni�n con un peque�o grupo de amigos, no m�s de 20 o 25, se hizo la fiesta a modo de concurso, con presentaciones de grupos conformados por todos los asistentes y al final se elabor� un acta en un sobre usado de papel manila donde se registraron los grupos participantes y en forma premonitoria se anot�: �OJAL� NOS VOLVAMOS A REUNIR DENTRO DE 12 MESES�. El programa se repiti� cada a�o, hasta completar el decimoquinto en el a�o 2005.


ESQUEMA GENERAL DEL FESTIVALITO
A medida que el Festivalito creci�, se empez� a delinear un esquema que a�n hoy se mantiene:

LOS NI�OS: se inicia con su participaci�n, lo que ha sido excelente atractivo para ellos, al punto de haberse convertido en un s�mbolo dentro del programa. Los medios no promueven m�sica colombiana y por ello es muy meritorio cuando un menor la interpreta.

LOS GRUPOS FAMILIARES: en Santander siempre hay talentos y como se dec�a al principio, no hab�a espacios para mostrarlos. Ante esta posibilidad los aficionados despertaron su inter�s en participar: duetos de matrimonios, grupos familiares, solistas, en fin, toda una gama de int�rpretes que poco a poco se adentraron en el Festivalito, por medio del perfeccionamiento cada vez mayor de su t�cnica, tomando como meta participar cada a�o.


 

EXPRESIONES AUT�CTONAS: tambi�n poco a poco, en forma simult�nea con la participaci�n de esos grupos en las eliminatorias regionales del Mono N��ez en el Festivalito han aumentado esas participaciones, con una receptividad extraordinaria de parte del p�blico.

Es as� como se ha contado con los siguientes grupos de otras regiones del departamento:

GRUPO Y PROCEDENCIA
Si se pudiera, G�mbita
Son de mi pueblo, San Vicente de Chucur�
Los Hermanos Ibarra, San Vicente de Chucur�
Grupo Macondo, Bucaramanga
Coraz�n Santandereano, V�lez
Hermanos Salazar Torres San Miguel, Garc�a Rovira
La Banda de las Cinco Cosas, Los Santos
Grupo Sensemay�, San Vicente de Chucur�
Grupo de Tamboras �UPB�, Bucaramanga
Grupo de Tamboras de la U.C.C., Bucaramanga

CRECIMIENTO DEL FESTIVALITO
Como se mencionaba, se inici� con un n�mero aproximado de 25 personas entre int�rpretes, familiares y p�blico. Hoy se estima en m�s de 1000 personas cada una de las tres noches que dura, entre p�blico, int�rpretes y benefactores.
En n�mero de int�rpretes, las cifras de los 15 a�os se han comportado as�:

1991 - 20 ** 1995 - 30 ** 1999 - 54 ** 2003 - 62
1992 - 26 ** 1996 - 31 ** 2000 - 60 ** 2004 - 58
1993 - 28 ** 1997 - 28 ** 2001 - 64 ** 2005 - 53
1994 - 29 ** 1998 - 34 ** 2002 - 60

 

Si con cifras prudentes damos un promedio de 8 personas por int�rprete, podemos afirmar que son cerca de 400 m�sicos los que pasan por la peque�a tarima (3 x 6 metros) del Festivalito.

CIUDADES REPRESENTADAS
Cada a�o se incrementa el n�mero de int�rpretes provenientes de diferentes lugares de Santander. Algunas de esas ciudades son: G�mbita � V�lez � Betulia - San Gil � Socorro � Charal� � M�laga - San Miguel, Garc�a Rovira � Floridablanca � Piedecuesta - San Vicente de Chucur� - El Centro - Los Santos.
Adem�s, y sin que se haga publicidad alguna diferente a los discos que se obsequian a cuarenta emisoras de Cali, Bogot�, Medell�n, Armenia, Pereira, Manizales, Barranquillas, etc., y de la provincia, se han incrementado esas representaciones de diferentes ciudades del pa�s: El Yopal, Tame, Duitama, Pamplona, Bogot�, Cartagena, Manizales, Medell�n, Armenia, Cali, Ibagu� y para emoci�n del Festivalito, de Ginebra, Valle.

Tal respuesta ha generado un compromiso que se ha venido adquiriendo, con la responsabilidad futura de conseguirles el cubrimiento de sus gastos, tarea por dem�s muy dif�cil, pero la imagen del Festivalito se ha convertido en algo irresistible para los int�rpretes, que ven en �l una oportunidad de excepci�n para su desarrollo art�stico y personal.

POR QU� ES IMPORTANTE PARA LOS INT�RPRETES
* Un p�blico respetuoso de todas las presentaciones.
* El prestigio que sin propon�rselo ha alcanzado el Festivalito y la importancia de obtener el certificado de participaci�n que a todos otorga.
* La posibilidad de quedar registrado en el disco compacto que se graba en vivo y que ha alcanzado excelentes resultados t�cnicos y de aceptaci�n del p�blico en general, en el �mbito nacional.
* El intercambio cultural entre aproximadamente 400 int�rpretes que all� se congregan.
* La sensaci�n de convivencia pac�fica, de afecto, amistad y respeto por ellos y por sus interpretaciones.
* La oportunidad de mostrar a ese p�blico el resultado de su trabajo como compositor, int�rprete o arreglista. Tambi�n la difusi�n por Se�al Colombia en los dos �ltimos a�os.
* La excelencia del sonido que le garantiza la calidad de su presentaci�n.

LOS INVITADOS ESPECIALES
Con el transcurrir de los a�os se han aportado nuevas ideas que empiezan a formar parte del certamen y se van convirtiendo en puntos muy altos del desarrollo del mismo. Fue as� como El Comit� Organizador en 1996 invit� al maestro Octavio Marulanda Morales, folclor�logo, historiador, investigador, escritor, en fin, un reconocid�simo talento nacional e internacional. Su aporte posterior marc� los fundamentos del Festivalito.
A partir de 1997 se consider� que ese Invitado Especial tuviera el car�cter de int�rprete:

1997 MARTHA ELENA HOYOS. Bumanguesa, radicada en Armenia, Directora Ejecutiva de
Funm�sica.
1998 GUSTAVO ADOLFO RENJIFO. Cale�o, compositor, acompa�ante de Benigno �EL MONO� N��ez, durante 17 a�os, Director Cultural de Funm�sica.
1999 QUINTETO ECO: m�sicos bogotanos de la Orquesta Filarm�nica de Bogot�, conformado por dos violines, viola, violoncelo y tiple.
2000 CAMERATA COLOMBIANA. Int�rpretes bogotanos, tolimenses y un santandereano, con una gran trayectoria nacional e internacional: xil�fono crom�tico, contrabajo, tiple, bandola y guitarra.
2001 GUAFA TR�O. Flauta, cuatro y contrabajo, Gran Premio Mono N��ez 1999
2002 JAIME LLANO GONZ�LEZ. Organista de Titirib�, Antioquia.
2002 LUCIANO D�AZ VARGAS. Compositor huilense con alrededor de 150 obras.
2003 JOHN JAIRO TORRES DE LA PAVA. Cantautor antioque�o con m�s de 150 obras
2003 CAMERATA COLOMBIANA. Regresaron con nuevo repertorio
2004 HERMANOS MART�NEZ. Leyendas de la m�sica andina colombiana.
2005 GUAFA TR�O. Segunda vez que nos acompa��
2005 NUEVA GENTE. De Medell�n, Gran Premio Mono N��ez 1985.

 

NOTA: En 2005, tuvimos la grat�sima participaci�n de la Orquesta Sinf�nica de la UNAB dirigida por el maestro Sergio Acevedo G�mez.

RECONOCIMIENTO A MAESTROS SANTANDEREANOS
La Organizaci�n decidi� hacer cada a�o un reconocimiento p�blico consistente en una sencilla placa y la lectura de su hoja de vida, en un acto que se considera muy especial por lo afectivo, e igualmente se decidi�, despu�s de hacerlo con dos compositores ya fallecidos, tener en cuenta a quienes todav�a est�n con nosotros.
Tales reconocimientos han sido para:

Jos� Alejandro Morales L�pez (+) Santos L�pez Castillo (+)
Roberto Castellanos (+) Libardo Torres M�rquez
Ciro Alberto Bautista Celis, Pedro Nel Mart�nez Poveda
Fidel Uribe, Jos� Joaqu�n G�mez G�mez
Alcibiades Parra, Juan Hector Orejarena Plata
Carlos Serrano G�mez (+) Wilson Hern�ndez P�ez
Rafael Antonio Aponte Carvajal, Melquicedec Palomino G�mez
Aquilero T�llez Medina (+) Juan Cris�stomo L�pez L�pez
Rito Antonio Mantilla �lvarez, Gabriel G�mez Quijano
Alfonso Guerrero Garc�a, Gustavo Silva Ram�rez
N�stor C�ceres Aponte, N�stor C�ceres Wilches
Marcela Garc�a Ord��ez

INT�RPRETES QUE HAN ACTUADO EN EL FESTIVALITO O QUE HAN RECIBIDO EL RECONOCIMIENTO P�BLICO Y HAN FALLECIDO
Un recuerdo que nos llena de pesar y de nostalgia:
Jes�s Villamizar Mantilla
Gabriel Eduardo Rinc�n Rodr�guez
Mauricio Serrano Serrano
Santos L�pez Castillo
Aquileo T�llez Medina
Carlos Serrano G�mez

RECONOCIMIENTO A INT�RPRETES
En forma similar, cada a�o se entregaba una placa a la mejor interpretaci�n. A partir de 1999 se dividi� en modalidades vocal e instrumental.
El resumen de las mismas a trav�s del tiempo es el siguiente:
1991 Tr�o Alma Nacional Bucaramanga
1992 Las Picatas Bucaramanga
1993 Grupo Tuc�n Bucaramanga
1994 Gilberto N��ez (q.e.p.d.) Oca�a
1995 Jes�s Villamizar Mantilla (q.e.p.d.) Bucaramanga
1995 Coral de c�mara Za-Chia-ty Bucaramanga
1996 Jairo, Jaime y Enrique Bucaramanga
1997 Grupo Vientos de Ruitoque Bucaramanga
1998 Grupo Instrumental Comunero Socorro
1999 Dueto Carmen y Milva Bucaramanga
1999 Hermanos Ca�as Camargo Pamplona
1999 Grupo de Cuerdas de la UPB Bucaramanga
2000 Gilberto Bedoya Hoyos Manizales
2000 Roberto Jairo Huertas Becerra Duitama
2001 Grupo Tiempo del ICP Bucaramanga
2001 Banda ARS Gir�n Gir�n

En raz�n a que el Festivalito no es un concurso y por lo tanto no hay competencia, se suprimi� este galard�n.

MEMORIA DEL FESTIVALITO
Con car�cter privado, por decisi�n del Comit� Organizador, se mantienen los archivos fotogr�ficos, videos, grabaciones y en los �ltimos a�os, el disco compacto que se obsequia a los int�rpretes hayan quedado o no en �l, a los benefactores y a cuarenta emisoras culturales de todo el pa�s.
En broma y en serio se publica un sencillo bolet�n de nombre Tiple y Bambuco que se reparte durante los d�as del Festivalito. Este se suspendi� por la aparici�n de la p�gina web.
Es conveniente hacer �nfasis en algunos aspectos importantes del certamen:
? Las caracter�sticas fundamentales se orientan a lograr: La convivencia pac�fica, el respeto por nuestros int�rpretes y por nuestra m�sica, el afecto entre los asistentes, p�blico e int�rpretes y el intercambio cultural entre los artistas.
? Es una muestra de nuestra m�sica de cualquier regi�n.
? Los artistas y el p�blico s�lo asisten por invitaci�n del Comit� Organizador. En el caso del p�blico, los amigos de los amigos son bienvenidos, con la �nica condici�n de querer nuestra m�sica y respetar nuestros artistas.

FACTORES IMPORTANTES
Hay cuatro factores en el contexto social colombiano que merecen nuestra consideraci�n:
1. Auditorio. La m�sica colombiana, tradicional y folcl�rica, por m�ltiples razones de tipo cultural y social, se ha convertido en un producto especializado, al igual que su p�blico y los medios de comunicaci�n responden a la solicitud de un p�blico facilista. A ese p�blico especializado de la m�sica colombiana se le priva del placer de escucharla, debido a su escasa difusi�n. Es parad�jico: no se vende porque no hay qui�n la oiga y no se oye porque no hay un lugar en donde la vendan.
2. Producci�n Musical. Debido a este reducido mercado las casas disqueras se abstienen de grabar m�sica colombiana, adem�s de desinteresarse de ella porque representa alguna dificultad para su comprensi�n y goce. Lo importante para estos productores es vender lo inmediatamente digerible, de consumo masivo, f�cil y sin contenido.
Hoy es de suma importancia dar y reconocer en el �mbito nacional el escenario a las nuevas producciones del pa�s. Debe hacerse un reconocimiento de los valores regionales y propiciar el encuentro de los j�venes con nuestra m�sica, pieza fundamental en la identidad cultural de Colombia.
El Festivalito Ruitoque�o y sus producciones discogr�ficas constituyen la opci�n m�s importante para facilitar a los productores de calidad, el acceso a la difusi�n de su trabajo musical y la proyecci�n de nuestra regi�n ante Colombia. Es el est�mulo a los creadores y portadores musicales y el fortalecimiento de Santander como ra�z cultural de Colombia.
3. Artistas. Los artistas han bajado su nivel de producci�n en forma proporcional al descenso que ha tenido la m�sica colombiana a lo largo del territorio nacional. Los creadores y portadores pierden fuerza debido a su poca capacidad econ�mica y al m�nimo inter�s que se presta a su trabajo, lo que impide que pueda difundirse en las condiciones t�cnicas apropiadas y en las cantidades suficientes.
4. Creer en lo nuestro. La m�sica colombiana es el eje de quienes creen en lo nuestro, es el factor de uni�n entre personas que ans�an una Colombia mejor, real - sin rechazar por completo lo for�neo - pero consumiendo lo nuestro. Somos de aqu� y es importante conocernos a nosotros mismos para lograr entender a los dem�s.

BENEFICIOS
El disco que se graba en vivo y est� dirigido a la difusi�n de los creadores y portadores de m�sica colombiana en Santander, asistentes al Festivalito, quienes reciben, como retribuci�n m�nima por su participaci�n, un n�mero de ejemplares del mismo.
Para los patrocinadores y benefactores se ofrece la inclusi�n impresa de su nombre y lema en las car�tulas de los discos y presencia empresarial en las jornadas del Festivalito.

IMPORTANTE: Ni la Fundaci�n Armon�a ni El Festivalito venden los discos; en su totalidad, el n�mero que se prensa, habitualmente 1000 discos compactos dobles se obsequia en su totalidad a los int�rpretes, benefactores y emisoras culturales de todo el pa�s, para la difusi�n de nuestros artistas.

IMPORTANTE: Para informaci�n m�s detallada, fotograf�as, cancionero, partituras, testimonios, etc., puede acudir a la p�gina web www.elfestivalito.com

 

 

 

TESTIMONIOS DE ASISTENTES AL FESTIVALITO RUITOQUE�O

LA VOZ MUSICAL DEL CACIQUE RUITOQUE

El maestro Octavio Marulanda Morales, folclor�logo y escritor reconocido en Colombia, miembro del Comit� T�cnico de Funm�sica y Director del Centro de Documentaci�n Musical �Hern�n Restrepo Duque�, fue el primer Invitado Especial al Festivalito y nos acompa�� en el VI, con la an�cdota en cuanto a que casi no llega pues se cruz� en el camino con Fernando Remolina quien lo iba a recoger al aeropuerto y por suerte, Fernando lo vio en las puertas de Villa Leo cuando ya se devolv�a. Nos salud�, se sent� y no se volvi� a parar hasta que se termin�. Parti� a Ginebra, nos escribi� y unos meses despu�s falleci�. Su nota ha sido el faro que nos ha iluminado el camino.

Como lo prometido es deuda ah� van algunas notas sobre el Festivalito de La Mesa de las Tempestades. Hay mucho que aprender de ustedes y lo digo no en funci�n de elogio, sino en raz�n de un impacto que se me fue hasta el mas hondo fondo del alma.

Como me prometieron enviarme las grabaciones en audio y video para el Centro de Documentaci�n Musical, les prometo seguir escribiendo m�s cosas: as� creo que les pago con creces las siguientes deudas:

 

  • Una atenci�n que se la sue�an los pr�ncipes.
  • La dicha de estar con ustedes.
  • El placer de o�r a esa otra Colombia, casi desconocida por aqu�.
  • Un paquete de �dos chuzos� que me regal� Fernando para curar la bostezadera.
  • Un desayuno con �chismorreo� en el hotel.
  • Una almorzada con �asado� en la finca de Manuel.

Un favor muy especial si les quiero pedir y es ver, si es posible, obtener un ejemplar del libro �Pueblos de Santander� con destino a la biblioteca del Centro de Documentaci�n.

Un abrazo, Octavio Marulanda Morales

El solo hecho de entrar en contacto con la atm�sfera de un escenario angosto, sin barandas, rodeado de �rboles sin candilejas, sin lujos de ninguna clase, anuncia con sensaciones profundas, que el llamado �Festivalito Ruitoque�o� es una verdadera convocatoria a la autenticidad santandereana, porque no es el espacio f�sico y las luces lo que expresa su relieve, sino la suma de muchas cosas, que exigen cada una el debido an�lisis.

El primer impacto lo produce la �diferencia� con otros eventos regionales: ning�n af�n publicitario, ni forcejeo de m�ritos, ni banderas prestigiosas, simplemente all� se escucha es la m�sica resultante de un deseo de participaci�n, en un largo concierto destinado a llegar al coraz�n de la gente que est� cerca y que se preocupa por entender a sus artistas.

No hay transmisi�n radial ni televisiva, es una intimidad que se aproxima a un ritual cuyos l�mites est�n dados por mandamientos religiosos.

Tal vez pueda hablarse de una gran velada donde se dan todas las calidades musicales, pero donde es indispensable la autenticidad sin imponer valoraciones te�ricas. Cada cual pone en su voz o en su instrumento lo que tiene para dar, con emoci�n de entrega, con ese orgullo que distingue a quienes pueblan esas adorables bre�as de Santander.

Y mirando a lo musical propiamente dicho, varios hechos es necesario destacar:

El m�s importante es la presencia de un tiple que no se encuentra en ning�n otro lugar de Colombia, caracterizado por la afinaci�n en tonos bajos para dar pie a una fant�stica gama de jugueteos mel�dicos, cuando se trata de la interpretaci�n �por punteo� o a un despliegue de timbres lustrosos y gratificantes cuando desempe�a la funci�n de acompa�amiento. Durante el Festivalito Ruitoque�o de 1996 salieron al tablado tiples con diferente �personalidad, t�cnica y sabor�, que invitan a pensar en una nueva visi�n de ese instrumento en Colombia, puestos a sonar con virtuosismo escalofriante (Jairo Arenas, Adri�n Manrique, Domingo L�pez, Enrique Boh�rquez, Orlando Serrano, para mencionar solo algunos).

La conjunci�n de un tiple �primero�, punteado bajo el imperio de una afinaci�n que parece imposible, con uno que hace de �segundo� como soporte arm�nico, al lado de una guitarra, hace el tr�o t�pico de aquella regi�n, en la cual la bandola, que tanta importancia muestra en otros lugares, no tiene mucho espacio. Durante el Festival solo se present� un ejecutante de bandola, Fernando Remolina, con una excelente calidad interpretativa y bien definida vocaci�n.

Y el requinto sigue all�, desempe�ando un papel sustancial en la tradici�n regional asociado al tiple, d�ndole al torbellino, a la guabina y al bambuco ese acento profundo de raigambre indo-monta�era, del cual hacen orgullosa expresi�n Los Cocomees.

El viol�n, que all� tiene una huella de varios siglos, sigue siendo parte importante del lenguaje instrumental en conjuntos que valoran su papel mel�dico y evocativo, permitiendo que sobrevivan en el repertorio viejas formas de hacer melod�as, cuya permanencia depende fundamentalmente del recuerdo, mirando al horizonte de los ancestros. Parece ser que fue en Santander donde por primera vez el tiple y el viol�n se asociaron con un mejor resultado hist�rico que tiene huellas inolvidables en la autenticidad colombiana.

Varios duetos actuaron en el Festivalito, entre los cuales se destacaron �Los Hermanos L�pez�, due�os de un estilo propio y muy conocidos ya en los medios musicales del pa�s.

Y el canto �a capella� que ha tenido en Za-chia-ty su mejor entidad art�stica bajo la direcci�n de Andr�s P�ez hizo su trabajo de contraste acad�mico a modo de reafirmaci�n de honores alcanzados en el Concurso Mono N��ez en 1995.

Aquella libertad jubilosa para hacer m�sica �como les da la gana� a los santandereanos, fue el mejor caldo de cultivo para que el grupo �M�sica para el pie izquierdo� mostrase con sabroso ingenio de inagotable creatividad el buen humor, la iron�a y el deseo de hacer broma en la realidad cotidiana. Contrastes, tergiversaciones, caricaturas, brochazos picarescos, son ingredientes de un programa musical novedoso e inteligente.

En justicia deber�amos comentar el trabajo de cada uno de los veinte participantes, pero no tenemos espacio suficiente. Los m�ritos abundan, nadie se escapa para recibir el galard�n que tiene para todos la gratitud santandereana.

Lo que se hace musicalmente en el Festival de �La mesa de las Tempestades� (nombre del lugar donde est� situado el escenario) no llama a un planteamiento cr�tico porque es un evento singular que no busca competir con nada ni hacer imagen publicitaria; mas bien invita a reflexionar en el cambio que debemos adoptar para hacer que la m�sica de la zona andina recupere su cotidianeidad, desarroll�ndose dentro de los par�metros que marca la voluntad de quienes la necesitan y de cierto modo la viven.

La Ley en Ruitoque es el amor por lo propio: ning�n artista cobra por actuar, los organizadores son un voluntariado cultural de categor�a y din�mica envidiables y las decisiones del jurado calificador, que debe decir quien fue el mejor de todos para entregarle una (�nica) sencilla placa como galard�n, deliberan bajo un palo de mango que est� a pocos metros del escenario.

Octavio Marulanda Morales, Ginebra, Valle, 25 de mayo de 1996

CARTA DE GUSTAVO ADOLFO RENJIFO

Cali, 27 de mayo de 2000

Para: Luis Carlos, Puno, Fernando, Manuel Enrique y Carlos Gabriel

Recordados amigos:

Todav�a no me he bajado de la nube a la que ustedes me subieron, de manera que la �spera realidad apenas alcanza a vislumbrarse a trav�s de la tela de afectos que el Festivalito y su acontecer interpusieron entre ella y yo.

No tengo palabras para agradecerles y, en uni�n con Carolina, quisiera poder expresarles nuestra gratitud por tanto cari�o recibido de ustedes, c�mplices y celestinos de canciones y de amores.

El Festivalito Ruitoque�o es un sue�o en el que abrimos los ojos asombrados ante la certeza de que es posible la expresi�n libre de la creatividad en funci�n del di�logo musical entre el p�blico asistente y los m�sicos que tenemos la fortuna de participar.

El Festivalito propicia la comunicaci�n sincera y sin barreras en la que la m�sica, con su carga de afectos, es el medio y tambi�n el fin, confundi�ndose con el logro de una ut�pica felicidad hecha posible.

No entiendo la m�sica como un ejercicio aislado ni como una especulaci�n de formas y sonidos desligados de la comunicaci�n espiritual y f�sica entre las personas. Y como �sta es una de las necesidades y derechos primordiales, el que ustedes propicien el espacio ideal para que dicha comunicaci�n se realice, los hace dignos de la m�xima gratitud, no solamente de quienes tenemos el privilegio de escuchar y vibrar dentro del m�gico lugar de Villa Leo, sino de todos los que comparten los ideales de la m�sica, la paz y la amistad, como identidad para nuestro pa�s deseado.

El Festivalito Ruitoque�o lo tiene todo para hacer la m�s sabrosa e inolvidable fiesta: comenzando por el espacio f�sico de Villa Leo, con sus �rboles y su vegetaci�n, que proporciona el lugar habitable, verde y fresco. Las copas de los �rboles nos acogen y abrigan, pero tambi�n aportan el recinto ac�stico, pues equilibran y retienen la m�sica, que se refleja en el follaje, se acumula en los nidos y es memorizada por los p�jaros que all� habitan y al d�a siguiente vuelan a dispersarla por las regiones circundantes.

La l�mina de agua de la piscina aporta tranquilidad y sus reflejos, que dibujan nuestro rostro y el de los amigos, nos llevan a gritar por dentro �es verdad �estoy aqu�!�.

La casa, con su corredor, nos invita a evocar los espacios cotidianos en donde la m�sica de los instrumentos de cuerda tiene su entorno m�s propicio.

Los caminos sinuosos, bordeados de helechos, nos permiten pasearnos pl�cidamente y hacer estaciones en los kioscos donde suenan m�sicas diversas y retazos de piezas de los que ensayan o que no se conformaron con las tres piezas de la tarima y armaron all� otro pedacito de la misma fiesta.

Nada de camerinos encerrados ni oscuros pasadizos de cemento que con su ambiente l�gubre fomentan el nerviosismo previo al encuentro con el p�blico, sino una ruta que alienta la ansiedad amorosa de cantar y dar lo mejor al llegar al escenario, desde donde compartimos con los habitantes de una casa amplia y de puertas abiertas, que nos reciben con emoci�n y sonrisas, pues est�n dispuestos a dejarse invadir por el mensaje del artista y no a medirlo ni a juzgarlo.

Pero hay un factor clave para que ese ambiente aflore y se torne al aire: �los animadores! Lejos del acartonamiento y el formalismo falso, lejos del lenguaje y actitud ceremoniosa, y en cambio muy cerca del alma, acercan a los asistentes y a los artistas mediante un discurso coloquial y voz sincera y nos hacen sentir que estamos en nuestro propio territorio, donde tenemos un espacio natural para expresarnos. Con sus apuntes geniales y su gracia santandereana, evitan que la solemnidad invada el ambiente y con su rigidez cadav�rica acabe con el esp�ritu de la fiesta. Hay que recordar que los colombianos andinos tenemos una tendencia terrible a la ceremonia, pero por fortuna el humor santandereano se pasea a toda hora por el Festivalito, y con su capacidad de re�rse de s� mismos, van espantando los fantasmas y mantienen as� despierto el �nimo hasta que nos sorprende la ma�ana.

Quiero cada a�o volver al Festivalito y gozarme la vida en compa��a de ustedes y decirlo cantando y rasc�ndole las cuerdas al tiple.

Quiero darles las gracias por siempre por su generosa acogida y por la honrosa invitaci�n que me hicieron.

Quiero volver para celebrarnos en vida y con el humo del asado, evocar los sacrificios sagrados en honor a los dioses de la parranda y con el aroma del aguardiente, mezclado con los perfumes del aire de la Mesa de las Tempestades, complementar el goce total de los sentidos y de la amistad, que es el m�ximo regalo de la vida.

Un abrazo para cada uno de ustedes, Gustavo Adolfo Renjifo

Gustavo Adolfo Renjifo - Cali, 2000

NUEVE A�OS DE SUE�OS

Nueve a�os hace ya de cuando unos mosqueteros criollos, que as� podr�amos llamarlos, tuvieron la feliz idea de arriesgarse a cometer una locura, a volver realidad un sue�o, a contrariar la rutina, a incursionar con la inmortalidad.

Como meta primordial, se dieron a la nobil�sima tarea de regalar a la comarca una m�s de esas oportunidades para acriciar la vida con toques de poes�a y declaraciones de amistad y ternura. Fue as� como naci�, entre chiste y danza, el FESTIVALITO RUITOQUE�O DE M�SICA COLOMBIANA.

De tan inocente haza�a, ya han pasado nueve a�os , participando uno a uno los artistas de nuestra tierra en alucinante desfile, donde con su coraz�n en la mano, comparten con un especial�simo p�blico la dicha de re�r y cantar en compa��a. De estos a�os, ya nos queda una valiosa herencia de la cual este fonograma es nuevo testimonio, suficiente para se�alar que no se equivocaron, que su locura era cosa muy seria.

Disfrutemos de esta bella m�sica y confiemos en ella la esperanza de una patria mejor.

Jos� Iv�n Hurtado Hidalgo
- 1999


Gracias por permitirme estar en este festival tan hermoso que ustedes tienen y que tenemos nosotros los colombianos. Quien viene aqu� siente el Festivalito como suyo. Que Dios conserve mucho este encuentro.

Martha Elena Hoyos � Armenia - 2000


Creo que Colombia sigue siendo grande porque sabemos sostenerla con paciencia, con amor, con Dios, con la ternura del tiple, de la guitarra, en la magia de un festival, de una convocatoria para cantarle a Colombia: �Exijo que volvamos a venir al Festivalito!

Germ�n Hern�ndez Rueda � Bogot� 2000� Camerata Colombiana


El Festivalito Ruitoque�o ha adquirido la identidad propia y la importancia que le ha permitido posicionarse como la m�s aut�ntica expresi�n de la cultura musical de nuestra regi�n. Es un muy valioso aporte, por medio de la m�sica, de verdaderos espacios de reflexi�n que necesariamente deben sensibilizar los esp�ritus y crear verdaderos actos de reconciliaci�n entre los colombianos .

Henry Ram�rez Le�n
- 2001


El ambiente amistoso, siempre presente, en el cual las personas hacen dejaci�n de sus sentimientos agresivos, es lo primero que uno experimenta. Siempre hay quien ofrezca una silla y un saludo amable.

Lo que sea, crea como una burbuja en la que uno entra y se olvida de todos los problemas y empieza a pensar que la paz es posible, que los tiples pueden hacer m�s bulla que las bombas y que los campesinos pueden volver a su tierra a cantarle a sus riachuelos y a sus noches estrelladas.

Beatriz Helena Mej�a Londo�o � 2001 � Columnista Vanguardia Liberal


M�s que el desarrollo, la humanizaci�n de un pueblo se mide por su cultura, por medio de la cual habla el coraz�n de su gente. Por esta raz�n el Festivalito Ruitoque�o es parte de nuestra vida.

Jos� Vicente Villamizar Dur�n � 2002 Gerente Electrificadora de Santander


Las ciudades comienzan a serlo cuando sus hombres ensartan esfuerzos, prop�sitos, recuerdos y tradiciones para edificar con ellos el futuro. Hoy la nuestra, esa ciudad donde nacimos, crece en desorden, a los empujones, pariendo enfados para quienes ser bumangu�s es tan importante como vivir y anhelar un ma�ana.

Como el paisaje citadino muta d�a a d�a, los bumangueses amasamos la a�oranza de ese entonces, cuando nuestro terru�o era un poblado grande, grato, terso cual los remansos, tranquilo cual los amaneceres. Por eso debe impedirse que lo hecho no se desl�e.

Hace varios a�os, cuando el desorden del crecimiento aumentaba, un pu�ado de bumangueses, de esos que labraron su destino en medio del pandem�nium de los a�os 60 y 70, cualquier tarde, en una banca de parque, mientras los arropaba el canto de las cigarras, en el mismo instante en que el sol maquillaba las nubes del atardecer para que todo fuera casi rojo bermejo sobre Palonegro, crearon de la nada uno de los m�s hermosos espect�culos de la Bucaramanga de hoy: el Festivalito Ruitoque�o.

El Festivalito es como esas maratones de baile de las que nos hablaban cuando �ramos ni�os. Dura tres d�as con sus noches, sin parar ni dormir. Pero en �l nadie baila; todo es un ceremonial para que entre los �rboles se enreden bambucos, guabinas, pasillos y torbellinos que, rasgados por tiples y bandolas, se queden all�, adornando la vida, para que nuestros riscos logren el milagro de vivir un a�o m�s.

As�, cada a�o, durante tres d�as, los bumangueses vamos a la �Mesa de Las Tempestades� a reconciliarnos con la vida, a reencontrarnos con los aires de nuestra tierra, a ser lo que m�s nos gusta, ser bumangueses, ser parte del paisaje de estas bre�as donde un d�a nuestros mayores decidieron vivir, hacer un hogar y tejer el ma�ana con seres similares a ellos, para entre todos lograr un futuro com�n y permitir que el perfil del santandereano fuera lo que es hoy: el anhelo de vivir su tierra, su m�sica y sus tradiciones.

Eduardo Mu�oz Serpa - 2003 Abogado, columnista de Vanguardia Liberal

Desde Bogot�.

Llegamos a Bogot� ayer con un enorme sentimiento de gratitud por haber participado en el Festivalito. Lo tenemos vivito en la piel todav�a. �Gracias por invitarnos a ese abrazo colectivo y a ese canto a la vida! Fue la m�sica compartida y sin concurso la que convoc� a artistas, p�blico y organizadores. Gracias tambi�n por el privilegio de hacernos parte de un t�cito colegaje que, por diverso, puede turnar la voz de la m�sica en sus distintos tonos, voces, trinos y modelos. Gracias a ustedes por garantizar cada a�o un espacio para que esa diversidad se exprese. El aplauso se extiende hasta ahora.

Con la grata sensaci�n que nos dejaron esos d�as con ustedes, y desde nuestros o�dos y corazones gratificados, queremos decirles lo agradecidos y complacidos que nos sentimos.

Despu�s de sentir la enorme calidad de todos los grupos que pudimos o�r y que, como nosotros, reservan dentro de su vida un espacio importante para la m�sica y su celebraci�n, estamos seguros de que la vitalidad alcanzar� la intenci�n en forma suficiente para seguir enlazando voces, vientos y cuerdas en nombre y a nombre de la armon�a de la vida misma.

Pudimos sentir la urdimbre amorosa con que los organizadores tejen este proyecto, la receptividad generosa de ese p�blico que con su c�lido silencio se hac�a c�mplice del canto natural de la lluvia para o�r lo que siempre habr� que contar y cantar.

Gracias por esta convocatoria, por la calidad de los convocados, por la atm�sfera de sencillez que nos acogi�, por los abrazos de bienvenida, por el amor y el humor, y por el modo feliz como se callan las armas cada vez que alguien en forma visceral canta o escucha.

Un abrazo �apretao�.

Sylvia Cu�llar Serrano y Manuel Legu�zamo Parra, Bogot� 27 de mayo de 2004

(Dueto Sylvia y Manuel)

Desde Pamplona, Norte de Santander.

Llegado desde Ruitoque, entr� a Pamplona con una nueva piel hecha ahora de m�sica y de sedosas melod�as envolviendo los sue�os.
Traje en la memoria toda la libertad que construye la m�sica. El aire suave de los ritmos andinos, mezclado con el viento de la noche, se hizo himno en el coraz�n, y entonces una bandera de identidad colombiana emergi� en los sentidos y ondea a�n sobre la cima de los m�s afortunados recuerdos.
Todos los momentos del Festivalito son especiales, desde el primer acorde hasta el final, desde el abrazo de bienvenida hasta la despedida, esa que hace que en nuestra raz�n y en nuestros sentidos fabrique para ustedes un sincero mensaje de gratitud por siempre.
La presentaci�n fue para nosotros casi de antolog�a, m�s que en lo musical, en lo humano, en el calor, en el tibio silencio de la escucha, el agrado por el reconocimiento y el premio de aplausos como estrella en lluvia.
En estos d�as hemos notado que la pr�diga humedad del suelo de Villa Leo nos ha hecho tambi�n �rboles frutecidos. Hemos sentido que la luna ha dejado en nuestros pechos la clara huella de la sensibilidad. La vida nos ha regalado el espacio y el tiempo para convertirnos en ciudadanos del pa�s de la m�sica que ser� para nosotros en adelante la patria de Ruitoque con su � Festivalito Ruitoque�o de la canci�n�.
Los dioses los asistan siempre y a nosotros nos concedan la d�diva de llegar una y otra vez a ese puerto fundado de luceros, alas, sue�os y realidades constru�das a golpe de tiples, de voces, guitarras, flautas, pianos, requintos, percusiones y dem�s �tiles que como en la vieja escuela nos gana repetir una vez m�s �quien fuera ni�o para siempre�.

Carlos Luis Ib��ez Torres
, Pamplona, 16 de mayo de 2005. Integrante de la Rondalla de la Universidad de Pamplona.

 

Ad Libitum

EL FESTIVALITO RUITOQUE�O, RITUAL ENCUENTRO DE AMIGOS

Hace quince a�os, un grupo de Quijotes, valientes, ilusos y ut�picos, como todos los Quijotes que en el mundo han sido, dio con la idea de instaurar un nuevo ritual est�tico y amoroso, destinado al regusto con el arte y con la amistad: el Festivalito Ruitoque�o de M�sica Colombiana. En un principio, tres mosqueteros: Carlos Gabriel Acevedo, amable anfitri�n en su finca de recreo, Manuel Rey, so�ador e inquieto dilettante, y Luis Carlos Villamizar, ejecutivo de probada destreza, insuperable en el manejo de la elegancia y bohemio irredento aunque muy bien disimulado.

El pretexto: ninguno mejor, la m�sica. Y el elemento de seducci�n, la exaltaci�n de los afectos. Un c�ctel embriagador en el que se mezclan el ritmo y la cadencia mel�dica de bambucos, cumbias, joropos, vallenatos y currulaos, con los recuerdos nost�lgicos de los, para siempre, ausentes o de aquellos cuya presencia es imposible por la distancia, con los abrazos c�lidos entre amigos reencontrados y con amistades reci�n editadas. Ni�os, j�venes y no tan j�venes, y tambi�n los hombres y mujeres tan ricos en a�os como en experiencias, sienten el palpitar firme de sus corazones al ritmo de la m�sica y al amparo de una generosa naturaleza en el on�rico paraje de las Tempestades. Lo que en un principio naci� como divertimento, madur� hasta elevarse a la categor�a de uno de los m�s exigentes y refinados escenarios para el arte musical en Colombia. Al mismo tiempo, sirviendo como escenario para el desfile de buena m�sica y de sus diestros int�rpretes, el Festivalito Ruitoque�o funge como plataforma de proyecci�n de la m�sica tradicional colombiana, reeditando viejas glorias y ofreciendo la opci�n de lanzamiento a nuevas expresiones y nuevos artistas. El folklore, por otra parte, encuentra de nuevo su querencia en varios miles de almas que a�o tras a�o comparecen en la Hacienda Villa Leo, durante tres d�as con sus maravillosas y h�medas noches, que invitan al romance y a la ternura.

Tiempo despu�s, a los tres intr�pidos gestores de la idea, se unieron Puno Ardila Amaya, maestro de la palabra y arcabucero de humoradas, y Fernando Remolina Chaparro, con su reserva de arte incubado por el paso de los a�os y en el fermento aromoso de largas noches de bohemia, y ambos, con el derroche de sus incuestionables habilidades musicales en el caso del segundo y literarias en el del primero de los nombrados aqu�. Conocimos de primera mano los logros inici�ticos, cuando pensando en el distante e inalcanzable modelo que es y por entonces lo era a�n m�s, el Festival Mono N��ez en el centro del t�rrido Valle del Cauca, Rey, Acevedo y Villamizar concibieron la locura de intentar algo parecido entre nosotros. No fue f�cil, pero fue una tarea feliz, y sigue si�ndolo.

Desde un principio se estableci� el formato no competitivo, para descartar los lances ingratos por cuenta del �mpetu de la competencia, y se opt� por la modalidad del desfile de artistas con intenci�n de proyecci�n, si bien a partir de par�metros de excelencia que se han afirmado con el tiempo como referentes ineludibles. Lugar muy destacado y tiempo de privilegio han merecido la obra y las personas de los artistas que han dedicado toda su vida al cultivo y engrandecimiento de la m�sica, y con ella, de la fraternidad y de la colombianidad.

Sin duda, el hecho de que sea la m�sica colombiana de todas las vertientes, procedencias y �pocas, el motivo conductor, convierte al Festivalito, a despecho quiz�, de sus creadores, en un escenario de trascendencia para el arte musical, y para el desarrollo de nuevas ideas que impulsan la evoluci�n natural de las corrientes est�ticas. El Festivalito ha tenido buen cuidado en procurar la variedad de estilos, as� como la visualizaci�n y rescate de venerables tradiciones folcl�ricas y vern�culas. Desde su plataforma han encontrado soporte y horizonte los artistas regionales que asumen el reto de competir en otros cert�menes nacionales e internacionales, y en ella misma han encontrado lugar para el aplauso afectuoso y respetuoso los venerables portadores de la quinta esencia de nuestra esencia nacional e indiana.

Dos nombres de artistas lugare�os, desaparecidos del mundo de la realidad, Mar�a Victoria Prieto y Gonzalo Ruiz Valdivieso, han prestado sus nombres para que, en su memoria, se exalten las creaciones y los atributos personales de otros tantos artistas nuestros, de Santander, y de aquellos que por sus merecimientos son invitados desde otras regiones de Colombia. De esta manera no solamente se perpet�a el arte de estos dos amigos que partieron muy temprano, sino que, al mismo tiempo se promueve y se otorga reconocimiento a quienes con su ejemplo ayudan a construir la patria que para todos queremos, firme en su identidad cultural y libre de toda impostura y condicionamientos.

Destacadas figuras de la m�sica colombiana, procedentes de diversas regiones, han comparecido en el escenario de la Mesa de las Tempestades y reconocido en �l un hecho alejado de todo convencionalismo; un ritual intenso y v�vido, en el cual la vibraci�n poderosa de las tamboras, el timbre acariciador de los tiples y el tenso canto de las bandolas, el h�lito armonioso de las flautas y de las zampo�as, y el canto po�tico de hombres y mujeres, abrasa y abraza los corazones en un apretado manojo de emociones haciendo surgir de �l, como un raudal de colores, nuevos y viejos bambucos, bullerengues, porros y canciones. Un caldero de tibio cocimiento del alma nacional, que exhala perfumes de tierra reci�n abierta a la fertilidad, y despide fragancias de amoroso embrujo, del cual es imposible desprenderse. Por ello, todos los que alguna vez llegamos a la primera cita, persistimos en el tiempo como peregrinos, a�o tras a�o, para recibir ese reconfortante masaje cardiaco a ritmo de guabina y torbellino.

Muchas veces se ha indagado sobre qu� podr�a suprimirse para hacer que la experiencia fuese mejor. He aqu� una respuesta un tanto al desgaire: tan s�lo la prevenci�n gratuita y el adem�n intolerante. Propios y extra�os disfrutan tanto la m�sica como su circunstancia, sin parar en mientes por las reales incomodidades que la lluvia pueda traer de vez en cuando. Semejante privilegio bien que vale dejarse lavar por el chaparr�n, que refresca y alegra.

En cambio, vale la pena destacar aquellos factores esenciales, de los cuales depende el �xito hasta hoy alcanzado:

Sin duda y en primer�simo lugar, la m�sica colombiana, con su paleta irisada de ritmos, texturas y versos, interpretada en vivo y muy cerca del auditorio.

El paisaje que si bien en la noche apenas se insin�a, invade las almas y hace eco de la canci�n en el infinito.

La m�gica p�cima de la amistad de hermanos en la m�sica, que vence las barreras de la gen�tica misma y las mucho m�s artificiales de la conducta humana.

El trabajo refinado y perfeccionista, de la selecci�n previa de los artistas invitados, de entre miles que espont�neamente desean hacer presencia en la cita.

La posibilidad para aquellos que espont�neamente se aventuran en los vericuetos de la canci�n y del arte de ta�er los instrumentos, respaldados por el aplauso y el afecto de amigos y parientes.

Las excelentes condiciones t�cnicas para escuchar la m�sica, gracias a un refinado manejo de los instrumentos de la t�cnica del sonido amplificado.

La sobriedad y el buen humor que acompa�an la entrega de reconocimientos, que no de premios obtenidos por competencia, sino por verificaci�n p�blica de la vocaci�n de artistas.

La magia de la noche, con sus complicidades y penumbras, que propician el amor e inspiran los corazones.

La audiencia, parodiando a Zalamea, crece a�o tras a�o, y siempre la experiencia es gratificante. Los artistas que desfilan, vuelven a sus hogares colmados de aplausos y plet�ricos de afectos nuevos y reeditados. Y todos los dem�s, los asistentes y aquellos que no lo hayan podido hacer, pueden escuchar al menos los registros fonogr�ficos que los organizadores han tenido buen cuidado de coleccionar y difundir, y que constituyen el testimonio fehaciente para la historia, de un ritual que cumplidos sus primeros quince a�os, insin�a perdurar por muchos a�os m�s.

Resta decir que, como suele suceder en nuestro medio, la iniciativa espont�nea de los ciudadanos de paz y de buen vivir, ha vencido las inercias burocr�ticas y ha reemplazado con creces las casi inexistentes acciones de respaldo de los organismos que tienen en sus manos la responsabilidad por velar por la cultura como substrato insustituible para el logro y soporte de la tan elusiva paz de las almas. Y es de esperarse que, este esfuerzo generoso reciba el respaldo no s�lo de los organismos encargados de proveerlo por mandato soberano del pueblo, sino tambi�n, y por igual raz�n, de todos aquellos que sientan como propia la responsabilidad de velar por la preservaci�n de nuestros valores de identidad cultural.

El mejor apoyo a estos eventos, sin duda es el representado por la voluntad inquebrantable de guardar lo propio. Sin este requisito cualquier otro elemento de apoyo suele ser inocuo. Si bien, el dinero -que no abunda para la cultura- resulta ser tan necesario y casi imprescindible, no es menos cierto que lo esencial es el cultivo paciente y persistente del arte desde la cuna, y las ganas de poseer identidad propia.

Hasta hoy, las circunstancias han sido propicias, y los medios de comunicaci�n han captado y ampliado el mensaje de paz y nacionalidad que desde las tierras santandereanas se ech� al vuelo desde hace quince a�os. El futuro est� en nuestras manos.

Jos� Iv�n Hurtado Hidalgo, Bucaramanga, junio de 2005

Ingeniero Mec�nico - Profesor UIS - Miembro del Comit� T�cnico del Festival Mono N��ez.

 

http://www.elfestivalito.com/historia.htm

 

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