Octavio Marulanda Morales

OCTAVIO MARULANDA MORALES

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M�sica
El currulao es un ritmo de vida

El litoral Pac�fico de Colombia es una de las zonas culturales m�s aut�ctonas de Colombia. All� numerosas comunidades negras han construido un sistema de vida en el cual la m�sica cumple papel fundamental. Todos los caminos del currulao conducen al alma.

Las faldas blanqu�simas que contrastan con los rostros negros, sudorosos, coronados con sombreros de palma de ala ancha para proteger del sol, revolean en una cadencia fascinante, una especie de vaiv�n m�gico que seduce y sobrecoge. Las mujeres de rostros serios y brazos casi inertes danzan en c�rculos mientras un pu�ado de hombres descamisados y sonrientes las persiguen en una parodia amorosa.


La cadencia de las telas es marcada por unos sonidos que parecen provenir del �frica profunda. La dulce guturalidad de la marimba suaviza el golpear casi ritual de los cununos; entre ambos los guas�s sisean secretos musicales.

Una voz femenina, gangosa y chillona a la vez, repite los versos que evocan a la vez la vida y la muerte, la tierra y la semilla: "Caderona, caderona, caderona ven� meniate, ven� meniate pa' enamorate", mientras un coro de mujeres ya mayores responde "caderona ven� meniate".

Es el currulao. Dondequiera que haya una reuni�n social, en cualquier comunidad del litoral Pac�fico de Colombia, est� pr�ximo a sonar un currulao. Porque �ste es el g�nero musical m�s representativo de la Costa Pac�fica, desde el golfo del Dari�n hasta m�s all� de la frontera con Ecuador y se adentra por las playas peruanas, donde se le conoce como marinera.

El currulao est� en todas las actividades de las comunidades negras litorale�as. Tanto en las celebraciones profanas, de festejos y carnavales, como en las religiosas, tales como procesiones y 'alumbramientos' (consagraciones) de santos, o en los rituales de funebr�a de los velorios de angelitos (ni�os reci�n nacidos).

Como ritmo y estructura musical tiene unos or�genes tan fascinantes como sus m�sicas e interpretaciones presentes. Los ancianos a�n lo denominan 'bambuco viejo' en alusi�n a sus comienzos en el Siglo XVIII, cuando se form� el bambuco. Este ritmo, que es considerado como el m�s representativo de la zona andina colombiana y que pocos en ella asocian con el currulao, surgi� en las haciendas esclavistas del �rea de influencia de Popay�n hace tres siglos.

Al respecto, la music�loga caucana Paloma Mu�oz, quien es considerada como la m�s destacada estudiosa de las m�sicas negras en el valle del r�o Pat�a, afirma: "Datos como estos nos llevan a suponer la presencia antigua de un bambuco, ll�mese currulao o bambuco viejo, que exist�a ya en esta regi�n, formado a lo largo del Siglo XVIII. Un bambuco interpretado por una mezcla de instrumentos hispanos con nativos como la tambora y los cunos o cununos".

Por su parte, el folclor�logo Octavio Marulanda consideraba: "El bambuco, cuyo origen negro (aunque no necesariamente africano), parece indudable entr� por Cartagena, se fue quedando en las riberas de las cuencas aur�feras y termin� por alojarse en el Cauca, expresado al golpe de cununos, bombos y marimbas y all� se conserva todav�a con el nombre de bambuco viejo, en la familia del currulao".

Y el investigador Henry Davidson dec�a que "el currulao es m�sica africana tra�da por los negros a quienes cazaban como fieras traficantes de esclavos y que estos propagaron en las costas t�rridas de nuestros mares y a lo largo del Magdalena".

Otro investigador, m�sico e int�rprete de marimba, el guapire�o Hugo Candelario Gonz�lez, recuerda que hay una versi�n, casi legendaria, seg�n la cual el currulao surgi� en la regi�n costera de Esmeraldas, Ecuador. Cerca de all� naufrag� un barco negrero, pero sus ocupantes lograron salvarse "y por eso no fueron esclavos. Se mezclaron con los indios cayapas, quienes ten�an la marimba y los negros la adaptaron" a su musicalidad. Candelario considera que la palabra proviene de 'cununao' (cununo), pero "no era el ritmo sino la fiesta" donde se bailaba.

Con las guerras de Independencia el bambuco comenz� a diseminarse por la zona andina y hacia 1850 ya estaba consolidado en varias provincias. Con el correr del tiempo pareci� desligarse del currulao, pero todav�a los nexos pueden hallarse en el bambuco patiano: "Los patianos hacen la diferencia del bambuco patiano o de 'negros' con el del bambuco andino o de influencia espa�ola e ind�gena", explica Paloma Mu�oz.

Este origen com�n adquiri� carta de ciudadan�a durante el 'Festival del Currulao' celebrado en Tumaco en diciembre de 1987. "Los gestores del festival afirmaron que el origen inmediato del currulao procede de las costumbres sonoras de los negros que inicialmente poblaron el Valle del Pat�a y los campos aur�feros de Barbacoas y que despu�s se extendieron por las riberas de los r�os y por la costa", afirma la music�loga caucana.

La marimba es a la vez instrumento de cuerdas, de percusi�n y aut�fono. Las tablillas hacen las veces de cuerdas y los tarros de guadua son cajas de resonancia; para que suene es golpeada con baquetas, pero produce el sonido por s� misma, no por agentes externos adheridos a su construcci�n.

Y durante un festival de estos, Hugo Candelario Gonz�lez tom� la decisi�n de dedicarse a difundir el currulao: "Desde el �ltimo Festival del Currulao vi que no hab�a grabaciones, por nadie lo conoc�a y arriesgaba perderse". Al m�sico le impresion� comprobar c�mo en medio del certamen en tiendas, cantinas y discotecas la gente escuchaba y bailaba otros g�neros for�neos.



Dos maneras de tocar

El currulao "es un g�nero o mejor un estilo que se toca, se canta, se baila y se dramatiza con la combinaci�n de su cosmovisi�n desde hace mucho tiempo. Hay una forma de cantar, de tocar, tiene una sonoridad propia, una t�cnica de ejecuci�n, una actitud corporal, una historia en que est� implicado un grupo humano", dice Paloma Mu�oz.

Y aunque el ritmo es uno solo, el litoral Pac�fico de Colombia ha sido dividido por los estudiosos en dos grandes regiones culturales: la norte, desde el golfo del Dari�n hasta la desembocadura del r�o San Juan. La sur, desde la orilla izquierda de este r�o hasta la frontera con Ecuador.

En ambas regiones predomina el currulao con car�cter instrumental y vocal, pero difiere la manera de tocarlo en cuanto al tipo de conjuntos. En el Choc� o regi�n norte se toca con una chirim�a que mezcla instrumentos europeos aculturados, con instrumentos ind�genas y negros.

Originalmente debi� tener el instrumento denominado chirim�a, que no era otra cosa que el 'zalum�' �rabe, una especie de antiguo clarinete de madera. Hoy en d�a est� conformada por un clarinete europeo m�s elaborado, un bombardino, una tambora o bombo, un redoblante y platillos. Su sonido es muy alegre.

En la regi�n sur (Valle, Cauca y Nari�o), la agrupaci�n t�pica es el conjunto de marimba, acompa�ada por dos cununos (macho y hembra), dos tamboras o bombos y varios guas�s. "No me cabe duda acerca del origen africano de la marimba. No creo que sea ind�gena", afirma Hugo Candelario Gonz�lez. Lo cual se ratifica en los acentos tristes de sus sonidos, pero no l�gubres.



Hoy y ma�ana del ayer

En el litoral Pac�fico hoy en d�a se enfrentan dos fuerzas contrarias. Por un lado est� la tradici�n que a�n tiene mucha fuerza y por el otro los j�venes quieren vivir otras cosas que conocen a trav�s de la televisi�n, la cual les crea necesidades que antes no ten�an. Y tampoco quieren quedarse en los caser�os, sino irse para Buenaventura o para Cali.

En medio de ambos polos est� el currulao, con todo el sistema de vida que implica. Mientras "en muchos pueblos prefieren bailar salsa o vallenato, en otros hay m�s tradici�n. Muy adentro de la regi�n el currulao es todav�a un sistema de vida, aunque no con la misma trascendencia de antes", dice Hugo Candelario.

Mientras en algunos lugares del litoral ya no hay marimbas porque sus fabricantes o int�rpretes murieron sin dejar sucesores, en otros las comunidades se esfuerzan por conservar las tradiciones. Y en m�s all� algunos grupos buscan recuperar lo perdido. "El aislamiento del Pac�fico ha permitido conservar esas tradiciones", a�ade el investigador.

Al mismo tiempo, el currulao comienza a asomarse al mundo. "El currulao no ha tenido proceso de acercamiento con el modernismo, como otros ritmos, que se fueron adaptando. Por eso es vulnerable, pues lo que se difunde es lo comercial y entonces hay que hacer concesiones. Pero si no se hacen, no se conoce el currulao. Es una contradicci�n", la que desvela a Gonz�lez, quien tiene ambas perspectivas.

Por eso no se opone a las llamadas fusiones: "Son peligrosas en la medida en que quien haga la fusi�n no conozca bien la estructura del currulao o no tenga buena fe o tenga mentalidad comercial", a�ade el m�sico, para quien "el af�n por grabar para ganar billete desvirt�a los rituales que hay alrededor del currulao y al m�sico de pueblo. Ese es un precio muy alto, pues el currulao es de las pocas que conservan su ritualidad".

Sin embargo, la expectativa del m�sico e investigador guapire�o no es pesimista: "Si bien es fr�gil el sistema cultural del currulao, la esencia y la ra�z est�n ah�. Es cuesti�n de hacerlo fluir y para eso hay cultores".

Como esas mujeres de faldas blanqu�simas que contrastan con sus rostros negros, sudorosos, coronados con sombreros de palma de ala ancha para proteger del sol, que revuelan en una cadencia fascinante, mientras un pu�ado de hombres descamisados y sonrientes las persiguen, haciendo una parodia amorosa a ritmo de currulao.



Notas de riqueza

La Costa Pac�fica es la zona de Colombia donde hay mayor variedad de tonadas y aires, la mayor parte de ellos conservados con gran autenticidad. Ello se debe a los procesos de aculturaci�n de manifestaciones africanas, ind�genas y europeas, con predominancia de lo negro. Si bien la tonada b�sica es el currulao, tambi�n hay otras formas musicales:

Aguabajo: especie de 'canto de viaje' entonado durante la navegaci�n por los r�os en canoas, balsas o potrillos de fabricaci�n artesanal.

Bunde o chigualo: canto de funebr�a que mezcla el dolor por la p�rdida del ser querido y la alegr�a por la entrada de su alma al reino de los esp�ritus. Es el g�nero musical en el cual se conservan las m�s aut�nticas manifestaciones africanas, lo mismo que en los textos.

Su interpretaci�n es a varias voces. Tambi�n es responsorial, pues se responde al canto. Por eso hay 'cantaoras' y respondedoras.

Alabao: canto religioso interpretado 'a capella', es decir, sin instrumentos musicales.

Salves: antiguos himnos del culto cat�lico para cantar en las novenas. No son bailables y los cantan las mujeres.

Tambi�n hay patacor�, berej�, b�mbara negra, caderona, juga, maquerule, pango y preg�n.

Jota: tonada aragonesa del Siglo XVI que se acultur� en el Choc�.

Contradanza: de origen franc�s y espa�ol, aculturada desde el siglo XIX en el Choc�.

Danza: derivaci�n de la contradanza, de origen cubano, aculturada desde el siglo XIX en el Choc�.

Polca y mazurcas: danzas populares de origen alem�n que se folclorizaron en el Choc�.



Festival a la vista

Desde el viernes 15 hasta el domingo 17 Cali estar� a ritmo de cununos, pues durante esos d�as se llevar� a cabo la s�ptima versi�n del Festival de M�sica del Pac�fico 'Petronio �lvarez', llamado as� en homenaje al compositor del currualo m�s famoso, 'Mi Buenaventura'. El certamen tendr� por escenario la concha ac�stica del teatro al aire libre Los Cristales.

Aunque es anunciado como festival, se trata de concurso en el cual competir�n agrupaciones aut�ctonas y de proyecci�n. Es decir, tanto aquellas que provienen de las zonas culturales como aquellas que sin pertenecer a ellas interpretan sus m�sicas. Asimismo intervendr�n grupos experimentales que ensayan nuevos sonidos.

En la versi�n 2003 participar�n 43 grupos: 8 chirim�as provenientes del �rea chocoana, 15 de marimba por el resto del litoral colombo-ecuatoriano y 25 libres, que competir�n por $45 millones en premios. Asimismo ser�n premiados la mejor canci�n in�dita y los mejores int�rpretes vocales, de marimba y de clarinete.

Durante el festival se llevar�n a cabo exposiciones de instrumentos musicales del Pac�fico, talleres de elaboraci�n de instrumentos musicales y conferencias sobre la cultura afropac�fica. Adem�s los grupos se presentar�n en diferentes comunas de la ciudad, para que el retumbar de los cununos llegue a todos los rincones de esta capital, donde se congrega la mayor poblaci�n negra de toda Colombia.
Alvaro G�rtner, Editor de GACETA

 

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